jueves, 2 de octubre de 2008

DOS DE OCTUBRE


No sé si es por ser después
del mes de la independencia
que patriotas declarados
lo ven con indiferencia,
se excluyó del calendario,
de las fechas oficiales,
pero nunca le han faltado
al dos de octubre honores tales.

Clausurados los festejos
con que se viste septiembre
luego viene a distanciar al pueblo
de sus dirigentes,
y entonces sí que empezamos
a tomar las referencias.

Y se activa la memoria,
vuelven las historias viejas,
y hay quien habla del respeto
a un poder que provocaron,
que si hubo estudiantes muertos
fue porque se lo ganaron.

Y ante éstas me he cuestionado,
si alguien se puede ganar
que otro le niegue el derecho
de volver a respirar,
de que lo priven de todo,
su futuro y sus recuerdos,
por la ofensa imperdonable
de que no vive de acuerdo.

Dos de octubre en Tlatelolco,
continúa estando presente,
ronda en plazas y mítines,
pavoroso y contundente;
porque es el día nacional
que no se perdonó la vida.

Por esto y por los que faltan
dos de octubre no se olvida.

Lo que para unos sirvió
como un recorte de maleza,
entre la gran mayoría
sólo es motivo de vergüenza.

Pero hay quien alzó su puño al cielo
ante algo inaceptable
porque el golpe fue de muy alto
y se volvió incontestable.


Hoy al fin no es mi intención
reavivar viejas cenizas,
aunque siempre se lamenta
que no se hiciera justicia
y que las manos manchadas
continúen bien escondidas.

Entre los que van y vienen,
que ante todo cierran filas,
y a octubre lo ensucia un día
de matanza en la gran plaza,
de la que tantos muchachos
nunca volvieron a casa.

Yo pregunto al evocar
las heridas que nunca cierran
cuando dejarán de rondar
dos de octubres en la tierra.

(Fernando Delgadillo)


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